El Sensei en busca del equilibrio vocal perdido

equilibrio vocal

Encontrar el equilibrio vocal es toda una odisea, digna del más intrépido aventurero.

Incluso puede ser un término que por lógica tiene sentido, pero quizás no es tan fácil entenderlo al detalle.

Así que esta semana he querido dedicar este episodio de El Sensei del Cantante a echarte una mano con esto y con algunas cosas relacionadas.

¿Y esta semana qué tenemos para ti?

  • Por supuesto, qué es el equilibrio vocal.
  • Por dónde empezar a encontrar ese equilibro.
  • Algunas pautas para saber si estás en desequilibrio.
  • Un par de ejercicios ¡equilibrantes! y enfocados en dos de los casos más comunes.
  • El inicio de un gran rescate… :O

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Transcripción del episodio

Como sabes, hablamos mucho del equilibrio, de lo importante que es para poder dar un pasito más en tu aprendizaje vocal.

Así que el capítulo de hoy se lo quiero dedicar al equilibrio vocal y mi objetivo será:

Uno, que sepas reconocer las situaciones en las que no estás en equilibrio

Y dos, que tengas un primer ejercicio para empezar a solucionar el problema.

Y es que es en el equilibrio donde se encuentra la base de todo entrenamiento.

Por ejemplo, si comparas el canto con un deporte, se pueden apreciar algunas similitudes, pero la más importante es la búsqueda del equilibrio.

Y hablando de deporte, y aunque no lo parezca, no por ponerte más peso en las mancuernas vas a estar trabajando más o mejor

Tienes que poner la cantidad justa que te permita hacer el ejercicio con la postura correcta.

De hecho, mi profesora de fitness lo definió muy bien el otro día. Me dijo:

Para saber si llevas la cantidad correcta sólo tienes que mirarte en un espejo. Si te has pasado de peso vas a estar muy patética y en cambio, si llevas demasiado poco vas a estar demasiado divina.

Resumiendo, que en el momento en que tengas que renunciar a la postura correcta significa que te has pasado de peso.

Y renunciar a la postura correcta significa involucrar otros músculos que no son los que quieres ejercitar en ese momento.

Lo que se traduce en dolores de espalda, de cervicales, etcétera, etcétera, etcétera.

Y si todavía no te parece obvio que tiene que ver esto con la voz, ¡pues bien por ti! Porque significará que nunca has forzado la voz y por eso nunca te ha dolido la garganta después.

Por otro lado, si absolutamente no sientes ninguna resistencia al levantar las mancuernas significa que no estás ejercitando nada, con lo que para eso vete a casa a ver la tele.

Y es que la clave, una vez más, está en encontrar el peso adecuado, ni más ni menos.

Y a medida que tu musculatura se vaya ejercitando, ese peso podrá incrementarse de manera paulatina.

El equivalente vocal al peso que ponemos en las mancuernas es el aire que enviamos a nuestras cuerdas vocales.

¿Y cuál es el equivalente al músculo?

¡Pues nuestras cuerdas vocales!

Aunque con la voz es un poquito diferente, porque no sólo tenemos que controlar la cantidad de aire que enviamos a las cuerdas vocales sino que también tenemos que controlar qué cantidad de músculo vamos a que utilizar para resistir ese aire.

Así que nos encontramos con 3 posibles situaciones:

#1: Que la cantidad de aire que envías sea superior a la masa muscular que tiene que resistirlo

En este caso, te sales del equilibrio porque la presión de aire es demasiada y empiezas a utilizar músculos que no tocan y empiezas a forzar la voz.

#2: Que la cantidad de aire que envías sea inferior a la masa muscular que tiene que resistirlo

Si envías muy poca presión de aire para mucho músculo, también estarás forzando tu voz, porque acabarás apretando en un intento de sacar sonido de donde no se puede de manera natural.

¿Has intentado alguna vez levantar una caja que en apariencia es super pesada, pero que luego solo contiene aire? De entrada ejerces demasiada fuerza y por culpa de eso puedes llegar a llevarte un buen costalazo.

#3: Que todo esté en equilibrio

Puede que en algunas zonas ya tengas ese equilibrio o también puede ser que necesites encontrarlo en todo tu rango.

Por eso, al comenzar con tu entrenamiento vocal, debes saber qué cantidad de músculo tienes y saber si es demasiado o demasiado poco para el aire que envías.

Lo difícil de todo esto, es que la cantidad de músculo se puede variar poniendo la voz más fina o más gruesa y tú, queriendo o sin querer, lo vas a hacer. Dependerá de la canción que cantes, del estilo que cantes, o incluso de si imitas a ese cantante o aquel otro de manera consciente o no.

Debes analizar cada zona para saber si existe alguna en la que no haya equilibrio.

Así que quizás vas a tener que ir muy despacito, dando pasitos, igual microscópicos, pero avanzar al fin y al cabo.

Y en cada pasito que des, por muy pequeñito que sea, vas a tener que seguir buscando ese equilibrio. Y esto es lo que significa mantenerse en equilibrio vocal

Así pues, ¿por dónde tienes que empezar?

Siempre es importante empezar por equilibrar las notas de tu voz hablada (tu voz de pecho).

Es importante ver cómo responde tu voz a algunos ejercicios concretos y ponérselo difícil.

Si aguanta el equilibrio, estás preparado para dar un pasito más.

¿Qué no? Tienes que seguir practicando hasta que sí que lo aguante.

Y aquí vendría la pregunta del millón:

¿Cómo sé que no estoy ya en equilibrio?

Pues igual que al levantar las pesas eres capaz de saber si tienes demasiado peso o demasiado poco gracias al espejo y a la imagen digna o poco digna que se refleja en él, con el entrenamiento de tu voz hay otras pistas:

Te puedes mirar en un espejo y hacer caso de las señales visuales

Vamos, que tienes cara de sufrimiento, que te pones rojo, que se te marca la vena del cuello…

Todas esas imágenes te dan una idea de que estás forzando la voz.

Pero no sólo es eso, también tienes algunas pistas auditivas

El sonido se vuelve estridente cuando hay un desequilibrio, ya sea muscular o de aire.

Porque ese desequilibrio estará provocando que tu laringe suba y produzca ese sonido estridente.

Puede que escuches al final de cada frase ese sonido tan característico de cuando alguien aguanta la respiración y de repente relaja.

Y también es posible que desafines.

Y finalmente tienes las pistas kinestésicas

Tendrás una sensación de poco control.

Sentirás cansancio.

Y en ocasiones, es posible que sientas dolor físico o incluso picores en la garganta.

Si tienes todos o alguno de estos síntomas, es señal de desequilibrio y tienes que empezar a trabajar.

Y ahora vamos a la parte realmente importante, la que llevas esperando todo el capítulo.

¿Cómo se equilibra una voz y sobre todo, con qué ejercicios se hace?

Como ya sabes porque te lo repetimos hasta la saciedad, es que no puedes utilizar ejercicios al tuntún, necesitas tener primero cierta información.

Primero tienes que analizar tu voz de pecho, tu voz hablada y averiguar cuál es el elemento que está en desequilibrio.

Un caso muy común es que tu voz suene muy airosa al cantar.

Esto significa que falta músculo.

Una solución muy rápida para este problema sería hablar esas notas en lugar de cantarlas.

Si tu voz sigue sonando airosa, tendrás que trabajar en fortalecer el músculo, por ejemplo con este ejercicio (ESCUCHAR EL AUDIO PARA OIR EL EJEMPLO)

Empieza en un tono que te sea cómodo y asciende semitono a semitono, 6 veces hacia arriba y vuelve a descender semitono a semitono hasta el punto de partida.

Otro caso muy común que también indica desequilibrio vocal, es que tengas que hacer mucho esfuerzo para cantar, esfuerzo físico.

Tu referente en cuanto a este esfuerzo es el que utilizas al hablar.

Es bastante probable que si fuerzas tu voz para cantar también lo estés haciendo al hablar, pero también es muy probable que lo hagas mucho menos.

Lo que vas a tener que hacer es relajar un poco el músculo.

Y un buen ejercicio para hacer esto es el Lip bubble, que ya vimos en el episodio número 14 del Sensei del Cantante.

Como en el caso anterior, tienes que empezar en un tono que te sea cómodo, ascender 6 semitonos y volver a descender hasta el punto de partida (ESCUCHAR EL AUDIO PARA OIR EL EJEMPLO)

Imagen: AtribuciónNo comercialSin obras derivadas Algunos derechos reservados por Bonnaf

  • Ana dice:

    Excelente gracias por sus recomendaciones.

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