Cuando tu voz no está en su mejor día y tienes una actuación… ¿Cómo le das la vuelta a la tortilla?

Tu voz no está en su mejor día y tienes una actuación¿Te ha pasado alguna vez que tienes una actuación o casting y tu voz no está en su mejor día?

Y no sólo eso, sino que todo parece ir de mal en peor.

Fastidia un montón y el Sensei lo sabe, así que está dispuesto a compartir contigo su sabiduría ancestral para superar esos momentos y conseguir darle la vuelta a la tortilla.

¿Qué sabrás después de escuchar este episodio?

  • Por qué motivos puede haber decidido tu voz fastidiarte hoy.
  • De qué maneras te la puede liar tu voz un día importante.
  • Qué más puede salir mal.
  • Cómo tomar las riendas de cada situación para solucionar el embrollo.

Ahora también puedes seguir el podcast El Sensei del Cantante en Apple Podcasts, Google Podcasts, Spotify, SoundCloud y iVoox, desde tu navegador o smartphone.


Transcripción del episodio

¡Imagínate! Te levantas con el pie izquierdo y resulta que ese día tienes una actuación.

Con desesperación empiezas a buscar por internet remedios que arreglen la voz de un cantante.

No encuentras nada que puedas tomar y que realmente notes que te hace efecto.

¿Por qué justamente te está pasando hoy?

Parece cosa del karma, pero tú siempre te portas bien, así que… ¡no puede ser!

Ya sabes lo que hay que hacer para empezar a solucionar un problema, atajarlo de raíz.

Así que en el episodio de hoy me voy a centrar en darle explicación a esos días en los que parece que todo te sale al revés.

Pero no me voy a quedar ahí, voy a explicarte cómo darle la vuelta a la tortilla.

Lo primero que toca analizar es: ¿puede ser que siempre te pase?

Yo recuerdo que al principio siempre me dolía la cabeza los días que tenía concierto.

Para mí la explicación es simple, como soy muy tímida, estaba obligándome a salir de mi zona de confort y eso hacía que mi cuerpo reaccionara… para fastidiar.

Yo encontré la solución dedicándome el día entero a mí, a relajarme.

Que si busco la ropa que me voy a poner para el concierto, ahora me maquillo, me peino con calma…

Siempre buscando la manera de ir lo más relajada posible al concierto.

Y lo cierto es que después se disfruta mucho más.

Ahora, como ya no me da tanto miedo he vuelto a mis orígenes de querer hacer mil cosas ese día. :p

Pero si no te pasa siempre puede haber varias explicaciones:

Explicación número 1: Estás nervioso

Es bastante normal que te pongas nervioso antes de un concierto.

Puede que aparentemente lo lleves bien, pero por dentro estás hecho un manojo de nervios.

De hecho, esta es la razón más probable por la que tu voz no quiere funcionar hoy igual que ayer.

Si otras veces no te ha pasado puede ser porque esta vez, por cualquier motivo, el concierto sea más importante para ti que otras veces.

Yo te recomiendo que te despejes la agenda y te dediques a mimarte.

Un largo paseo, una sesión intensa de gimnasio… Lo que mejor te venga a ti para relajarte.

Explicación número 2: Estás en la cuerda floja en cuanto a salud

Puede ser que justo ayer te diera el aire frío y hoy te sientas la garganta un poco inflamada o si eres una chica que te acabe de venir el periodo.

Como nuestro instrumento es humano es susceptible a las afecciones humanas.

De hecho, el punto anterior no deja de ser una afección humana también.

Así que toca cuidarse.

  • Toma manzanilla, que es un antiinflamatorio natural.
  • Intenta hablar lo mínimo posible
  • Protege tu garganta con una bufanda o un pañuelo.
  • Unas inhalaciones de vaho pueden venir muy bien para hidratarte. Sólo tienes que calentar agua y respirar el vapor. 🙂
  • Por supuesto, evita productos que deshidraten como el tabaco o el alcohol.
  • Si tienes la posibilidad, dormir un rato también te puede venir muy bien.

Explicación número 3: Ayer forzaste tu voz al practicar

Te pusiste a practicar para el concierto ayer y sin darte cuenta estuviste forzando la voz.

Esto también es bastante habitual.

Es muy importante hacer un entrenamiento exhaustivo los días anteriores a un concierto, pero siempre teniendo mucho cuidado de no forzar tu voz.

Siempre calentando la voz antes de entrenarla fuerte.

Ahora el daño ya está hecho, pero ahora ya sabes qué hacer para otra vez.

De un día para otro no se suele producir una lesión vocal grave.

Lo que sí tendrás es un poco de inflamación.

Sigue los mismos puntos del apartado anterior y cruza los dedos para que a la hora del concierto tu voz se haya recuperado bastante.

En todos los casos, tienes que calentar tu voz antes de la actuación.

Utiliza ejercicios que te lleven poco a poco hasta el punto que vas a necesitar en tu actuación y si quieres saber más sobre el calentamiento de la voz, escucha el episodio número 8 de El Sensei del Cantante.

¿Y si tu voz empieza a fastidiar al cabo de un rato?

Cuando ya pensabas que te ibas a librar, que te habías despertado con la voz en plena forma y que todo iba a ir sobre ruedas…

¡pam!

Llega la hora del concierto y en mitad de una canción te das cuenta de que estás forzando tu voz.

En momentos así uno empieza a ponerse nervioso y la cosa no hace más que empeorar, hasta que terminas perdiendo la voz o en mitad de la actuación o al acabar.

¿Cómo podrías enderezar la situación?

Lo primero de todo: ¡ole tú!

Te has dado cuenta de que estás forzando, que no es nada fácil.

Sólo con eso, ya tienes mucho ganado.

Te toca, rápidamente, analizar los motivos por los que estás forzando.

El más común es que no te escuches bien.

Estás forzando la voz porque no te llega bien el sonido y la respuesta natural de tu cuerpo es gritar más.

Tú no tienes la culpa, porque es una respuesta automática de tu cuerpo.

Lo que sí puedes hacer son algunas cosas:

  • Pedir al técnico de sonido que te suba el volumen del micrófono
  • Pedir a los miembros de la banda que bajen el volumen de sus instrumentos
  • Moverte por el escenario hasta encontrar el lugar ideal, en el que te escuchas perfectamente.
  • Cantar más bajito aunque no te escuches.

Este último punto es muy difícil, porque es ir en contra de la respuesta automática de tu cuerpo, pero se puede conseguir.

Has perdido el foco

Puede ser que te escuches perfectamente, pero que te has dejado llevar tanto por la situación que has perdido el foco de tu voz y no te has dado cuenta de que estabas forzando.

En este caso, toca recolocar.

Sobre la marcha es algo difícil de hacer, pero he aquí algunos truquillos:

  • Baja el volumen un pelín
  • Pon un poco de voz de bostezo
  • Vocaliza con morritos, como si todo lo que dijeras tuviera un filtro de “U”

Todo esto debería romper los esquemas a tu voz y hacer un “reset”. 🙂

Y si tienes la posibilidad de cambiar algún tema sobre la marcha, hazlo.

Si hay una canción que tú sabes que siempre te sale bien y con la que siempre vas con seguridad, es el momento de hacerla.

Una pausita para hablar con el público… ¿por qué no?

Eso también te ayudará a recolocarte un poco.

¿Y qué más podría salir mal?

Pues que no sea tu voz la única que quiera fastidiar.

Resulta que el karma está juguetón…

Llegas a las pruebas de sonido y te encuentras con un equipo de sonido bastante limitado, o hay una acústica horrible y el sonido rebota por todas partes, no hay técnico de sonido que pueda regular los volúmenes sobre la marcha…

Son cosas que no puedes controlar tú y te van a poner nervioso.

Porque no te escucharás bien y piensas que va a salir todo mal.

Pero no te agobies porque toda experiencia es buena.

Es posible que aprendas que cuando la sala está vacía suena de una manera y cuando hay muchas personas el sonido cambia.

Parte del sonido que rebotaba por todas partes es absorbido por la masa de gente que ha venido a verte y de repente todo suena mejor.

Los altavoces están enfocados hacia el público para que puedan escucharte y por ese motivo si no tienes uno enfocado hacia ti no te vas a escuchar como ellos te oyen.

Si eso te agobia y tienes un cable lo suficientemente largo, baja del escenario y mézclate con el público.

No te imaginas lo bien que va hacer eso cuando eres tímido, porque te obligas a relacionarte con las personas que han ido a verte y además te escuchas exactamente como ellos te oyen.

Eso debería tranquilizarte para seguir con el concierto más cómodo.

Recuerda que lo más importante es disfrutar de la música y del momento a tope, así que no dejes que te fastidien el momento cosas que no están bajo tu control.

Imagen: Algunos derechos reservados por webos fritos

  • Cristina dice:

    Es genial, Esther!!! Lo describes tan bien que parece que me veo a mi misma bajando a cantar junto al público!! Q subidon de adrenalina ????
    Para relajarme, intento poner la mente en blanco y escuchar mi respiración….. Pero eso de dedicarme el día me ha encantado…gracias!!!

  • Karen dice:

    ¿y si no puedo unirme al público? ¿como puedo escuchar mi voz cuando los altavoces están dirigidos al público y no a mi?

    • Paséate por el escenario para encontrar un punto en el que escuches mejor y si no hay ninguno, tápate un oído.

  • Katherine dice:

    Me encanto! Justo lo necesitaba leer jaja,. Gracias por estos consejos super valiosos 🙂

  • >