
Si una canción no suena bien al cantarla, esto te interesa.
Cantas una canción con tu amiga, que canta super bien y al escuchar la grabación escuchas un abismo entre su voz y la tuya.
O aunque cantes a solas, te das cuenta de que no te gusta el resultado.
¿Qué hace que suene tan amateur?
¿Será el equipo de sonido y la magia de estudio? ¿O hay algo más que no llegas a comprender?
Que no te dé el bajón, porque en este episodio de El Sensei del Cantante vamos a ver los motivos por los que puede estar pasando esto:
Por qué la canción no suena bien cuando canto
- 7 motivos por los que te puede estar pasando esto.
- 7 consejos para encontrar una solución.
- Lo que yo haría.
Transcripción del episodio
Hola. Soy Esther. Quiero hablarte de algo muy común cuando empiezas a cantar.
Te emocionas y empiezas a grabar canciones o a cantar con pistas musicales.
Es un proceso muy chulo, vamos, se te pueden pasar las horas y disfrutas muchísimo al hacerlo.
O bien, ni siquiera tienes que grabar. Empiezas a cantar por ahí con otros músicos o en karaokes.
Hasta puede que cantes con otra persona que parece que ha sido tocada por los ángeles.
Todo parece ir bien hasta que te escuchas.
Puede que alguien te diga cosas como que tu voz no le dice nada.
Pero no te preocupes que si nadie te lo dice, te lo dices tú, o cosas peores…
Algo no te cuadra, pero no sabes lo que es.
No es cosa del equipo de sonido, porque la otra persona suena bien.
¿Entonces qué es?
¿Será que tu voz es así? ¿Es fea? ¿O sosa?
Pues no, hay algunas cosas que pueden estar fallando en tu manera de cantar y las vamos a analizar.
En concreto, vamos a ver…
7 motivos por los que la canción no suena bien al cantarla
#1: Problemas de afinación
Este es el número uno, porque es lo más obvio.
Cuando escuchas una desafinación lo sabes.
Está mal porque está desafinado, y punto.
Pero… ¿Por qué está desafinado?
Hay que buscar la raíz del problema, porque si no das las notas correctas, aunque sean microdesafinaciones se van a notar.
En directo, y en las grabaciones.
En grabaciones profesionales te lo pueden solucionar, pero… ¿no te gustaría hacerlo bien de primeras?
Los problemas de afinación son un melón muy gordo y ya lo abrimos en episodios anteriores de este podcast. Concretamente, en el número 116, así que no me voy a extender mucho, prefiero que lo escuches si es ese tu problema.
Sólo te contaré que hay un rango muy grande de desafinaciones.
Pueden ser muy grandes, como estar cantando un rango de notas por debajo, una octava o una quinta, por ejemplo. Esto no es estrictamente desafinar, pero va a hacer que te desubiques, porque no llegarás bien a las notas graves o tendrás que cambiar la melodía.
Y también pueden ser microdesafinaciones (que se te vaya un poquito una nota).
Ambas se pueden trabajar.
Las grandes desafinaciones tienen que ver con muchas cosas. Para empezar, la falta de práctica. También la falta de trabajo en la conexión oído – cerebro – cuerdas vocales (que lo que entra por tu oído se codifique correctamente y el cerebro dé la orden correcta de afinación a las cuerdas vocales).
También puede ser porque no escuches bien el retorno de tu voz al grabar o en un concierto. Si es esto, sólo has de subir el volumen de tu chivato.
Si sólo desafinas en ciertas notas (sobre todo agudas o graves), eso es falta de técnica, porque aún no sabes cómo cantar esas notas en concreto. Tus cuerdas vocales no saben cómo “ponerse”.
Te hablo más de esto en el siguiente punto.
Por otro lado, existen las desafinaciones conscientes e inconscientes.
Esto es cuando te das cuenta de que estás desafinando o cuando no.
Si te das cuenta, es porque te falta control sobre tu voz, si no, es porque te falta práctica en crear la conexión que te comentaba antes entre tu oído, tu cerebro y tus cuerdas vocales.
CONSEJO: Al practicar, escucha la nota en tu cabeza antes de reproducirla. Intenta quedarte con la nota que está sonando y simplemente reprodúcela, de la manera más natural posible.
#2: Problemas de tensiones
Las tensiones también pueden hacerte desafinar, porque por culpa de ellas no llegas bien a las notas.
Cuando tensas la musculatura de fuera de las cuerdas vocales mientras cantas (músculos del cuello, lengua, mandíbula, labios, paladar…) estás afectando a dos elementos vitales en el canto: cuerdas vocales y resonadores.
Las cuerdas vocales tienen que estar libres para poder vibrar y si hay músculos externos que no permiten que los internos hagan su función libremente, entonces será mucho más difícil que puedas emitir los tonos correctos.
Los resonadores son los que tienen que ver con la bonitidad del sonido. Cuando cambia el espacio en el que las ondas de sonido han de rebotar, entonces el sonido cambia y no suena natural.
Intenta hablar y bostezar a la vez y entenderás a qué me refiero.
Todo esto, en realidad, afecta sobre todo a las vocales, que suenan de manera diferente a como deberían.
CONSEJO: Intenta que tus vocales suenen lo más relajadas posible, porque eso por sí sólo, puede hacer que los resonadores se configuren de manera correcta.
De hecho, no hay nada que haga sonar más fea una canción que cantarla con las vocales incorrectas y tensas. Si cantas en castellano con las vocales abiertas ya suena feo, pero si además cantas en inglés con mala pronunciación, eso puede hacer que suene fatal, rollo spanglish, ya sabes.
#3: Problemas de ritmo
Si tienes un buen sentido del ritmo este punto te va a sorprender, porque no puedes evitar seguir el tempo.
Pero hay muchas personas que no entienden el ritmo y esto hace que suene desconectada la voz de la música.
Puede pasar por inseguridad a la hora de cantar. No te atreves a entrar cuando toca y entras después y ya es tarde y ahora toca lo siguiente…
Es un estrés. Empieza a sonar el estribillo y tú aún estás cantando la estrofa.
Sabes que algo va mal y de vez en cuando te aceleras y te encaja, pero luego te vuelves a perder.
Esto, desde fuera, hace que el resultado sea horrible.
¿Te sorprendería si te digo que es un problema sobre todo de atención?
Pues es así, por increíble que parezca.
Puede ser cuestión de práctica, pero no una práctica cualquiera, una práctica bien consciente.
CONSEJO: Escucha la parte instrumental y canta bajito sobre ella, como tarareando. Ya verás cómo empiezas a encajarlos mucho mejor.
Y cuando todas las piezas encajen en su sitio, verás que no podrás hacerlo de otra manera.
#4: Problemas de respiración
Pues sí, también puede haber problemas de respiración.
Literalmente. Hay personas que al cantar se olvidan de que tienen que respirar.
Hay que encontrar las pausas naturales donde respirar. Como lo harías en una conversación.
Puede pasar que ligues varias frases sin hacer ninguna pausa en medio. Y como pasa con una conversación, esto no es lo natural, aunque puedas pensar que es más melódico así.
Además, a veces los nervios te hacen tener los músculos abdominales todo el rato en tensión y de esta manera, no estás dejando que la respiración sea natural y relajada, y sin darte cuenta, tomarás menos aire y con más esfuerzo.
CONSEJO: Lee la canción en voz alta y observa dónde haces las pausas para respirar, leyendo. Luego lee la frase, aun sin cantar, pero con la música, para ver dónde encajas cada frase y observa dónde hay espacio para respirar. Si hace falta, apúntatelo.
#5: Problemas de interpretación
Cantar sin prestar mucha atención a lo que estás diciendo hace que la canción pueda parecer sosa o que no cuadre con la música. Es como decir te quiero (te quiero) así, como sin energía. Oye, te quiero… No!
Los instrumentos son lo que le dan significado a la canción. Nos dicen si la canción es alegre o triste, si ha de ser más suave o más contundente… hay que escucharlos e ir con ellos.
También depende del estilo.
Piensa en una canción Rock. No podemos alargar todos los finales de las frases porque sí.
Una canción rock hay que cantarla de manera rítmica, con staccato. Esto significa que tienes que cortar más cada nota en vez de cantarlas ligadas.
Podemos creer que sonará mejor si hacemos notas más largas, pero no siempre es así, a veces es peor. Depende de la canción.
En una balada, en cambio, está bien ligar más las notas (usar legato).
CONSEJO: Siempre recuerda cómo lo dirías (en el contexto de la canción) y cántalo igual. Interprétalo como lo dirías. ¿Le dirías a alguien que le vas a matar con una voz dulce y melodiosa? (te voy a matar… No! Le dirías: ¡Te voy a matar!).
#6: Problemas de dinamismo
Cuando estamos cantando, estamos explicando una historia. Una historia no la explicas toda con el mismo volumen ni en el mismo ritmo.
Has de hacer cambios.
Cambios de volumen, cambios rítmicos…
Todo eso sirve para enfatizar algunas palabras o frases que le dan sentido a lo que estás cantando.
Si no lo haces, es normal que a quien te escucha, tu voz no “le diga nada”.
CONSEJO: Márcate las palabras o frases que para ti son más importantes y que vale la pena enfatizar. Cuando las cantes, aumenta el volumen o cambia el ritmo en ellas, para resaltarlas.
#7: Problemas de técnica vocal
Hace un rato te he hablado varias veces de falta de control en tu voz.
Es un melón tan gordo, que más que melón es una calabaza de esas de Halloween, con una vela encendida dentro y todo, que se vea bien.
Cuando tu voz suena apretada, cuando le falta fuerza, cuando te salen gallos…
Todo esto significa que te falta entrenamiento en la musculatura interna de tus cuerdas vocales.
Si una canción no te suena bonita por uno de estos motivos, es que te falta entrenar la voz.
Esto es algo que lleva tiempo y que no puedes aplicar de manera super rápida, como otros de los consejos que te he dado.
He querido que este sea el último punto porque en realidad es la base de todo.
Más control de tu voz, te lleva a más confianza, a más práctica y por tanto a que se solucionen mucho mejor todos los problemas de los que te he hablado más arriba.
Y el CONSEJO viene ahora:
Lo que yo haría si fuera tú
Si realmente te gusta esto de cantar y quieres hacerlo bien, no te conformes.
Es tiempo, es esfuerzo, pero vale la pena cuando te escuchas bien. Cuando consigues que te guste lo que oyes.
La técnica vocal tiene que ser algo que funcione sólo. Es como el código fuente de una página web, no se ve, pero está ahí y hace que todo se vea bonito.
Una idea cada día para reflexionar sobre el canto
No es el cambio lo que produce dolor, sino la resistencia a él.
Buda