¿Cómo se produce la voz? Conoce los tres componentes básicos

Cómo se produce la vozEl desconocimiento es un enemigo peligroso.

Aunque no es necesario un entendimiento profundo sobre tu voz para llegar a ser el mejor cantante que puedes llegar a ser, entender cómo se produce la voz te ayuda a descartar información que de otra forma sólo te hace perder el tiempo.

Especialmente si andas un poco perdido ahora mismo…

En esta 2ª entrega de El Sensei del Cantante te he preparado una explicación con palabras que tu y yo utilizamos durante el día a día, para no hablar en términos que sólo los expertos entienden y que en realidad no te aportan nada.

Estoy seguro de que te va a ayudar mucho a entender mejor tu voz, y por supuesto con toques divertidos 🙂

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Transcripción del episodio

Muy bien, estamos aquí de nuevo con la sabiduría del Sensei que hoy nos trae un poquito de conocimiento sobre el funcionamiento de la voz.

Y es que la voz es algo que mola un montón, pero la verdad es que puede dar miedo, así que vamos a entenderla.

La verdad es que la voz puede llegar a ser algo muy complejo, y no quiero que pienses que aquí voy a hablar de términos chungos o palabras raras, porque no es necesario, no estamos en una clase de anatomía.

Pero lo que sí que quiero que te lleves hoy es que entiendas que la voz no es magia, tampoco. Las cosas tienen un por qué y eso te ayudará a ver cuándo algo te puede ser útil y cuando no.

Así que vamos a darle leña al mono y lo vamos a hacer centrándonos en los 3 componentes básicos que producen la voz.

El primer componente es el aire

El aire está por todos lados, nos rodea y penetra en nosotros, en nuestros pulmones.

Un momento, ¿has oído eso?

¿La galaxia? Bueno, da igual…

El caso es que estás cogiendo y soltando aire constantemente. Ahora mismo, mientras duermes… y sin pensar en ello siquiera.

Es algo que funciona automáticamente y de hecho, tienes que hacer un esfuerzo consciente para pausar el proceso.

Y el músculo que hace que puedas coger aire es el diafragma, el famoso y sobrevalorado diafragma, que está justo debajo de tus pulmones (más o menos donde acaban tus costillas).

Cuando no tienes aire en tus pulmones, tu diafragma está relajado y tiene una forma parecida a una bóveda.

Para coger aire, el diafragma se va tensando y va cogiendo una forma más plana.

Cuando coges aire, éste se aloja en tus pulmones y es procesado.

Pim pam, él se lo guisa él se lo come. Nada más.

Ahora me entiendes más, ¿no? Cuando decía antes que el diafragma está sobrevalorado…

En realidad ésta es su única función.

No por eso el aire deja de ser vital para la voz.

Aún y así vamos a ver el segundo componente que es más importante.

Y este segundo componente son las cuerdas vocales, el emisor de voz

Aquí empieza la fiesta.

Para empezar, las cuerdas vocales no son cuerdas, son más bien unos pliegues formados por ligamentos, músculos y tejido blando mucoso.

De hecho la voz se comporta de forma más parecida a un violín, que es un instrumento de cuerda, que a un instrumento de aire, como se dice popularmente.

Y es que si lo piensas verás que tiene mucho sentido, te explico.

El aire de tus pulmones vendría a ser el arco del violín, y las cuerdas o pliegues vocales, sus cuerdas.

Cuando lanzas el aire desde tus pulmones para que tus cuerdas lo resistan, no estás haciendo más que hacerlas vibrar gracias al aire que vendría a ser lo mismo con el violín.

Haces vibrar las cuerdas gracias al movimiento del arco.

Por otro lado, también es importante saber dónde están tus cuerdas vocales, y esto lo puedes encontrar de forma super fácil: si pones tu dedo índice en la protuberancia que tienes entre la altura de tus clavículas y tu barbilla, en tu cuello, encontrarás la nuez. Pues justo ahí se alojan las cuerdas vocales.

Eso sí, si eres una chica, notarás que apenas existe esa protuberancia, pero la tienes, te lo prometo 🙂

Búscala bien.

Y bueno, ahora que lo has encontrado y ya sabes dónde están, veamos cómo funcionan, las cuerdas vocales.

A grandes rasgos, cuando envías el aire que tienes en tus pulmones hacia las cuerdas vocales, si éstas están cerradas, vibran y producen un leve zumbido.

En ese preciso momento, está teniendo lugar el nacimiento de tu voz 🙂

Pero la cosa no es tan sencilla, las cuerdas se  pueden cerrar en varios grados, y no todos son saludables para tu voz:

Por ejemplo (ESCUCHAR EL AUDIO PARA OÍR LOS EJEMPLOS):

Prueba a decir algo airoso como “el Sensei del Cantante mola mogollón”.

Por otro lado puedes apretar mucho las cuerdas vocales, demasiado, como por ejemplo cuando gruñes o cuando intentas decir algo así: “El Sensei del Cantante es la leche”.

Y luego tenemos el grado medio que vendría a ser el equilibrio entre ambos: “mmm.. oye, pues el Sensei del Cantante dice cosas que molan”.

Tanto el primer ejemplo como el segundo pueden ser perjudiciales para tu voz.

El primer ejemplo es perjudicial porque hace que pase mucho aire entre tus cuerdas vocales, lo cual hace que se resequen y se acaben irritando.

Por otra parte, el segundo ejemplo puede causarte lesiones bastante graves que no molan nada, como los pólipos, los nódulos, y tal y que de verdad no te deseo.

Así que sólo nos queda que el punto bueno es el punto tres, el punto medio.

Por supuesto hay diferentes grados entre el más airoso y el más apretado, pero te he enseñado los extremos para que te queden muy claros.

Ahora quiero añadir una nota sobre la compresión cordal, que no es más que el cierre de cuerdas.

Y es que desde hace unos años para acá, existe una obsesión creciente por mantener las cuerdas cerradas, juntas.

En cierto modo está bien, porque si no las mantienes juntas ocurrirían cosas como (ESCUCHAR EL AUDIO PARA OÍR LOS EJEMPLOS).

Pero el problema está en obsesionarse, en que parece que, a cada año que pasa, se tergiversa más ese concepto de cerrar las cuerdas vocales y se exagera.

Recuerda, que lo óptimo es una presión cordal media (ESCUCHAR EL AUDIO PARA OÍR LOS EJEMPLOS).

Realmente quiero recalcar la importancia de esto, porque es muy fácil pasarse de vueltas y apretar siempre de más.

Recuerdas lo que siempre te decimos, ¿no?

En el blog también: si tienes que elegir entre apretar o dejar ir, aunque suene afalsetado, si quieres llamarlo, déjalo ir, porque a base de fuerza no vas a llegar a lo que quieres.

No sólo tienes que creer mi palabra en esto, también tienes que tener en cuenta el tamaño de tus cuerdas vocales.

El tamaño de tus cuerdas vocales es muy similar al de tus párpados. Son extremadamente pequeñas, pero las sensaciones que tenemos nos pueden hacer sentir que son unos músculos muy grandes y fuertes, y que van a aguantar lo que les echemos. Pero ni de broma, ni de broma.

Mantén siempre ese cierre cordal medio y estarás en zona segura, te lo prometo.

Y para acabar vamos a pasar al componente número tres, que son:

Los resonadores

La mejor comparación que conozco para los resonadores vocales es compararlos con los de una guitarra acústica.

Si tienes una cuerda de guitarra por ahí suelta a mano, trata de tensarla y pellizcarla para hacerla vibrar y dime si suena fuerte. ¿No mucho, verdad?

Prueba ahora de tocar la cuerda cuando está bien instalada en la guitarra.

Bueno, en realidad no hace falta que lo pruebes, seguro que ya sabes que suena bastante más fuerte.

Pues con tu voz pasa exactamente lo mismo. El sonido que crean tus cuerdas vocales es muy pequeño, como un zumbido, pero existen resonadores en tu cuerpo que amplifican ese sonido, y además le da el timbre característico de tu voz. Dicho de otra forma, es lo que hace que tu voz sea tu voz.

Lo molón y lo chungo a la vez es que muchos de tus resonadores no son fijos; son maleables. Se pueden moldear.

Esto quiere decir que puedes colorear (entre comillas) en cierto grado el sonido de tu voz. Por ejemplo, puedo sonar como una ratilla o puedo sonar como el oso de Yellowstone. Todo eso lo hago, entre otras cosas, cambiando los resonadores. Cambiando su forma.

En realidad es todo muy lógico

Con esta explicación que te he dado, puedes librarte por completo de algunas creencias sobre el canto que te pueden estar alejando del objetivo de mejorar tu voz (y ya que digo eso, si quieres desmentir las frases que se toman como verdades en el canto, no te pierdas el episodio número 1).

Pero la cosa se complica porque cuando utilizamos la voz sentimos diferentes cosas en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Eso ocurre precisamente por los resonadores de voz. La voz va rebotando en esas cavidades de tu cuello y cabeza, y las hace vibrar. Obviamente tú sientes esas vibraciones.

Es como cuando estás en un concierto o cuando pones tu equipo de música a un volumen alto. Puedes sentir cómo las vibraciones chocan con tu cuerpo y lo hacen vibrar también, pero eso no quiere decir que el sonido esté dentro de tu cuerpo ni nada parecido. Simplemente vibra por simpatía, pero de nuevo, eso ya es material para otro episodio.

Imagen: Public Domain Dedication (CC0) Algunos derechos reservados por pasukaru76

  • Yolanda Ayuso dice:

    Enhorabuena!!!!!!

  • Rafael Jorge Nicolás dice:

    Excelente, recibo los e-mail desde el año pasado.Ahora de este modo me parece maravilloso.
    RJNICOLÁS.

  • brian dice:

    Uuuuu ya estaba esperando algo asi de bueno. Muchas gracias Esther y Carlos

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