
Hay personas que no se lo piensan mucho. Les gusta cantar y por eso se apuntan a clases de canto o empiezan un entrenamiento vocal.
No importa si ya se les da bien o no. Tienen claro que para desarrollar la habilidad, hay que trabajarla, y de mano de un experto.
Si ya te has decidido, ¡bien por ti! Te queda un camino por delante, pero sólo puedes ir a mejor. Sigue leyendo, ya verás cómo resolverás algunas dudas que no sabías ni que tenías.
También hay cantantes que ni se lo plantean y nunca empiezan un entrenamiento vocal. Incluso cantantes profesionales.
Estos últimos son los que no pueden aguantar en una carrera larga igual que lo hacían de jóvenes. Han de bajar tonos a sus canciones, han de cambiar melodías y no pueden aguantar conciertos muy largos.
Da igual si llevas mucho tiempo cantando o poco, porque si vas a visitar a un otorrino y te dice que todo está correcto a nivel mecánico, entonces todo se puede trabajar para que funcione a las mil maravillas y puedas sonar como te gustaría en lugar de como suenas ahora.
Pero, ¿cómo sabes si necesitas un entrenamiento vocal? No tienes por qué saberlo. Tu cuerpo te lo va a indicar con luces de neón.
¿Cuáles son las señales de que necesitas entrenar tu voz?
Como te decía al principio, simplemente el querer cantar mejor de lo que lo haces ahora ya es razón suficiente para iniciar un entrenamiento vocal.
Pero hay algunas señales que te indican que DEBES hacerlo:
Tienes tensión o dolor al cantar
Hay personas que piensan que al cantar se tiene que sentir un esfuerzo y cuanto más, es que mejor lo estás haciendo. También hay algunas que sienten que “si sigo así me voy a cascar”.
Pero luego ves a Arianna Grande cantando notas imposibles mientras baila, y en TACONES.
Y tan pancha.
¿No será que no es necesario sufrir tanto para cantar bien?
Si al cantar sientes molestias en la garganta o tensiones en la mandíbula, los músculos del cuello, la lengua… Incluso si sientes dolor, está claro que tienes que encontrar una manera diferente de emitir sonido.
Un entrenamiento vocal te enseña esas maneras diferentes. Es tu campo de pruebas.
Seguramente al principio seguirás forzando, porque es un trabajo que lleva tiempo, pero cada vez sentirás que fuerzas menos.
Sólo recuerda que siempre puedes hacerlo más fácil y con menos esfuerzo.
El sonido bonito viene de manera natural cuando dejas de hacer fuerza al cantar.
Tu voz se quiebra incluso al hablar
Que tu voz no sea estable y tienda a romperse, especialmente en notas medias o incluso bajas, no es normal, aunque sí bastante habitual.
Significa que la musculatura interna de tus cuerdas vocales necesita trabajo.
Significa que no está funcionando como debería.
Si no se saben hacer estos cambios, entonces es cuando la voz se quiebra.
El gallo en sí no es malo, aunque suene mal.
Si es necesario, hay que dejar que suene temporalmente para aprender a controlarlo.
Un entrenamiento vocal trabajará en estas zonas de tu voz para darte cada vez más control de la musculatura interna y hacer que deje de pasarte todo esto.
Sientes que sólo puedes cantar canciones fáciles o que te cuestan las notas altas o bajas
Cuando siempre has cantando el mismo tipo de canciones, de esas que no suponen ningún reto, entonces es posible que sientas que te cuesta alcanzar notas altas o bajas.
Estas notas las vas a necesitar si quieres cantar canciones que se salgan un poquito de tu zona de confort.
Pero no sólo necesitas las notas altas o bajas para eso.
Esas notas le dan flexibilidad a tus cuerdas vocales. Eso hace que puedan estirarse y acortarse con rapidez.
Y tu voz es más bonita, porque llegas a las notas graves y a las agudas con más comodidad. Y eso se nota incluso en las canciones “facilillas”.
Te cansas muy rápido al cantar o te aparece mucosidad después de cantar un rato
Cuando fuerzas tu voz, te des cuenta en el momento, o no, acabas cansándote.
Ojo, porque hay varias maneras de forzar la voz y no todas implican mucho volumen y una voz gruesa.
Las señales son claras:
No puedes cantar más de dos o tres canciones seguidas.
Puede que empiece a aparecer mucosidad después de un rato de cantar y se te pone la voz “ronca”.
Esto, sin lugar a dudas, te señala que necesitas hacer un cambio en tu manera de cantar. Y cuanto antes, mejor.
Porque NO es normal cansarse tanto y NO es normal que aparezca mucosidad después de cantar.
No te atreves a cantar delante de los demás
Hay personas a las que les cuesta cantar delante de otros. Canten bien o no.
Saber las cosas a corregir o si lo que estás haciendo está bien, te da la confianza que necesitas para empezar a aventurarte.
Poco a poco podrás ir empezando a cantar delante de otros y al final no tendrás problemas.
La clave está en saber que tu voz va a comportarse como esperas que lo haga.
Seguir un entrenamiento vocal te da esa previsibilidad y seguro que acabas animándote a dar el paso.
Sientes que sólo puedes cantar canciones de un estilo musical y no de todos
Puede ser que se te de mal cantar cualquier cosa o bien que haya un estilo en concreto con el que te sientes más a gusto.
En realidad, depende de lo que hayas practicado durante tu vida.
Hay algunos estilos que por su manera de emitir la voz pueden hacer que cantar otros sea más difícil.
Es muy común, pero se puede trabajar en un entrenamiento vocal.
Yo misma he ayudado a un montón de cantantes a hacerlo.
¡Atención! 3 preguntas antes de empezar tu entrenamiento vocal
Si ya lo tienes claro y vas a empezar tu entrenamiento vocal, sigue leyendo, porque hay algunas preguntas que quiero que te hagas:
¿Cuáles son mis objetivos al cantar?
Esto es super importante para mantener la motivación y conseguir tu objetivo.
¿Canto por diversión, quiero un hobby, busco cantar profesionalmente, unirme a un coro, o tocar en una banda?
¿Soy autocrítico con mi voz?
¿Me frustro cuando canto y no suena como quiero?
Si es que sí, lo vas a tener más difícil que otras personas porque estar contínuamente juzgándote es muy negativo para tu avance.
Esto es así porque tienes que permitirte sonar mal durante un tiempo y fallar mucho para dar con las sensaciones correctas.
La mayoría de veces no aparecen a la primera y esto puede ser duro.
Tienes que escucharte en grabaciones y aprender a ver los pequeños avances y a celebrarlos.
De esta forma, además aprenderás a percibir matices en tu voz que no escucharías la primera vez o mientras cantas.
UN TRUCO: cuando te escuches en una grabación, imagina que es otra persona la que canta. Solemos decirnos cosas horribles a nosotros mismos y somos un poco más amables con los demás.
¿Llevo un tiempo entrenando mi voz y me he estancado?
Puede que al principio sintieras que avanzaste o te convencieras de ello, pero que en realidad no sea así.
Hazte preguntas objetivas: ¿puedo cantar canciones que antes no podía cantar? ¿llego a notas a las que antes no llegaba?
Y también subjetivas, ¿por qué no?: ¿Me gusta más como sueno ahora que antes?
Si no te convencen las respuestas a estas preguntas, busca otro enfoque. Hay un montón de métodos y no todos le funcionan a todo el mundo.
Los mejores métodos de canto son aquellos en los que se identifica un “problema” y se busca una solución con indicaciones objetivas del tipo: “di esta sílaba con este sonido”.
Huye de las soluciones del tipo: “lleva la voz al resonador nasal”.
Los ejercicios tienen que ser del tipo que sabes hacer sin lugar a dudas, no de los que son interpretables.
Una idea cada día para reflexionar sobre el canto
No es el cambio lo que produce dolor, sino la resistencia a él.
Buda