¿Cómo conduce una clase un MAL profesor de canto?

cómo conduce una clase un mal profesor de canto

Ser profesor de canto no significa sólo tener conocimientos técnicos y saberlos aplicar para que la voz de un alumno mejore.

Eso ya de por sí es difícil, pero también es muy muy importante el apartado pedagógico, el cómo conducir una clase para que el alumno pueda sacar el máximo provecho del trabajo técnico que se realiza.

Una vez más, el problema lo tiene el alumno, porque no sabe diferenciar una buena clase de canto de una mala.

Yo me he comido muchas clases de canto buenas, pero también muchísimas malas, por lo que estoy en posición de poder ayudarte a detectar signos de una mala conducción.

Como siempre, lo hago con el ánimo de que evites perder tu tiempo, dinero y frustraciones.

Calentamiento y a cantar

Es ALUCINANTE la cantidad de profesores de canto que lo único que hacen en sus clases es darte unos pocos ejercicios de calentamiento completamente genéricos y sin sentido, y acto seguido te ponen a cantar.

Mientras estás cantando te dicen cosas como: ¡con más garra!, ponle más emoción, ¡siéntelo!

Así, semana tras semana.

El trabajo de un profesor de canto debe ser mucho más analítico y mucho más preciso.

Cuando algo te resulta difícil de cantar, siempre hay un “por qué” concreto, y se tiene que aislar el problema para poder tratarlo sin que el resto de la canción interfiera.

Si una nota aguda te cuesta, primero tienes que conseguir cantarla de forma cómoda sin la canción. Tu profesor tiene que guiarte utilizando ejercicios que te hagan encontrar la forma de hacerlo y a partir de ahí ir trasladando ese nuevo conocimiento a la canción.

Si es tu primera clase con él o ella, no te da una valoración inicial de tu voz

Cuando empiezas a trabajar con un nuevo profesor de canto, es vital que te conozca a nivel vocal. Y no, esto tampoco se consigue cantando una canción.

Tu profesor tiene que hacer una valoración técnica de tu voz para detectar los problemas vocales que más te están entorpeciendo, y tiene que explicártelos para que tú también seas consciente de ellos.

Vuestra relación se va a construir en base a esa valoración inicial, ya que igual que tú tienes que aprender durante las clases, tu profesor también va a aprender a entender cómo reacciona tu voz para saber qué tipo de ejercicios son los que más te van a ayudar.

No se asegura de que tengas un plan de trabajo

La valoración inicial es el primer paso.

El plan de trabajo es el segundo, y tiene que haber un plan de trabajo en cada clase que hagas.

Cuando tu profesor de canto ya te conoce mejor, la fase inicial de calentamiento vocal (que no tiene por qué durar más de 5 minutos si tu voz está bien) le sirve para saber qué flaquezas tiene tu voz en ese momento.

En base a eso y a cómo va reaccionando tu voz te tiene que dar ejercicios que te lleven a un estado de equilibrio vocal lo antes posible, para que el groso de la clase consista en reforzar ese estado de equilibro.

Suponiendo que tu profesor sea lo suficientemente bueno como para hacer esto, ¿qué pasa cuando sales de la clase? ¿Cómo tienes que entrenar hasta que tengas la próxima clase?

Grabando tu clase.

Si tu profesor no te graba tu clase, al menos debe insistirte en que la grabes por tu cuenta (hoy en día es muy fácil con los teléfonos móviles).

Durante la clase estáis trazando un plan de trabajo, una guía, pero si luego tú no practicas esa guía cada día, no te va a servir de mucho.

Con la grabación de tu clase tienes todos los ejercicios que necesita tu voz en ese momento, y puedes repetirlos exactamente: las mismas notas, la misma velocidad, la misma intensidad, etc.

Si tu profesor no se asegura de que tengas ese plan de trabajo, en el mejor de los casos vas a avanzar muy despacio.

En el peor de los casos, no vas a avanzar.

No se asegura de que cada ejercicio de un resultado positivo

Si el profesor de canto es bueno, la mayoría de las veces puede saber que un ejercicio ha dado un resultado positivo sólo con escucharte.

La verdad es que esto no es fácil de conseguir, porque se necesita mucha experiencia para saber reconocer qué es correcto y qué es incorrecto.

Pero tus sensaciones internas también son importantes, y para conocerlas no hay otra forma que se las digas.

Si tu profesor tiene la mínima duda, te preguntará cómo lo sientes, o a veces te lo preguntará sólo para confirmar lo que ha oído.

No se asegura de que tus dudas estén resueltas

Si hay algo que no entiendes, TIENES que preguntar, y las respuestas que recibes tienen que ser claras.

Esto quiere decir que tienen que:

  • Utilizar un lenguaje entendible, sin términos técnicos que tu profesor sabe que no conoces.
  • Ser precisas. Nada de metáforas que creen más preguntas.
  • Ser sinceras. Si tu profesor no lo tiene claro, te lo tiene que decir en vez de inventarse cualquier cosa que pueda confundirte. Y tú tienes que darle tiempo para que consiga encontrar la respuesta, investigando, hablando con sus mentores o lo que necesite hacer.

Así que ya sabes, nada de términos estúpidos y de darle vueltas.

Si al acabar una explicación no puedes responder HONESTAMENTE que lo has entendido, no te conformes y vuelve a preguntar hasta que puedas hacerlo.

Con todo esto cubro la parte de compresión intelectual, pero hay otra parte que yo considero más importante: la compresión práctica (física, experiencial, sensorial, …).

La compresión práctica es cuando sabes hacer algo correcta e incorrectamente.

Si has hecho bien un ejercicio pero no sabes cómo lo has hecho, tu profesor debería ser capaz de mostrarte la diferencia entre hacerlo bien y mal, para que lo entiendas a nivel físico, no sólo intelectual.

Piensa que entre clase y clase vas a tener que practicar sin la guía del profesor, por lo que es muy importante que seas consciente de cuándo lo haces mal, y también tienes que ser capaz de corregirlo y hacerlo bien.

Le gusta mucho el protagonismo (y escuchar su propia voz)

Ya te hablé en profundidad sobre el ego de los profesores de canto aquí, y tengo que volver a hacerlo.

Hay profesores que son cantantes frustrados, y aprovechan cualquier oportunidad para “lucir” su voz: cantan mientras tú estás cantando tu canción, no paran de enseñarte lo bien que les sale otra canción, o incluso te dan una canción porque les gusta cantarla, y así pueden cantar un dúo contigo.

Todo eso son comportamientos egocéntricos que no sirven nada más que para alimentar el ego del profesor, porque ya me dirás en qué te va a ayudar a ti.

Para que flipes un poco con una anécdota, una vez una amiga me dijo que su profesora de canto hablaba CANTANDO… sinceramente, yo creo que eso es un signo de algún tipo de enfermedad egocéntrica que no se ha descubierto aún…

El único caso que conozco donde es útil cantar a la vez que el alumno es cuando la timidez del alumno le supone un problema, y no tienes que cantar toda la canción con él o ella, sólo lo suficiente para que coja inercia y pueda seguir por su cuenta.

  • Juanky dice:

    Hola!! Muy practico el blog y el artículo. Mi experiencia con mi profesora es muy buena, comenzamos estirando la musculatura (diafragma incluido) a calentar la voz. Posteriormente hacemos vocalizaciones focalizadas en mis problemas tensionales. Coloratutas, estacazos, agilidad… siempre explicándome mis problemas y maneras de resolverlos (empleando ejemplos visuales como “imaginar que es una goma elástica” “oler una vela para saber la sensación de donde debe estar la posición de la voz en un punto concreto”, etc…después a cantar.

    • Bueno, no estoy de acuerdo con la forma de enseñar de tu profesora, pero lo que importa realmente es que tú sientas que avanzas. Si te va bien con ella, sigue con ella!

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