Ejercitar la voz para hablar y que tu voz se quede contigo día a día


Trabajar la voz para hablar es imprescindible si la utilizas a diario en tu trabajo.

Si no lo haces, es probable que sufras de afonías frecuentes o que te enfermes de la garganta a menudo.

Porque lo que sucede es que esa zona de tu voz va a estar más sensible que otras.

No sólo los locutores o dobladores deben trabajar la voz para hablar. Hay muchas profesiones que la utilizan a diario y que deben mantener su voz entrenada.

Profesores, comerciales, telefonistas, youtubers, e incluso ejecutivos que van de reunión en reunión.

Razones por las que trabajar la voz para hablar

Para conocer tu voz

Trabajar tu voz para hablar consiste en utilizarla en un entorno controlado, tomando atención a lo que está pasando.

Eso te hace darte cuenta de qué pasa si haces las cosas de manera diferente.

Poco a poco usar tu voz te supone menos esfuerzo porque la conoces mejor y sabes cómo te afecta esto o aquello.

Para evitar cansarte con facilidad

Si utilizas muchísimo tu voz, te cansas.

Eso está claro.

Pero cuándo te canses y cuánto tardes en recuperarte es otra cuestión.

Al ejercitar tu voz para hablar optimizas la manera de utilizarla.

Esto significa que la usarás de la mejor manera posible y con el mínimo esfuerzo posible, lo que se traduce en un uso más sano y duradero.

Vamos, que podrás hablar durante más rato sin cansarte.

Para proteger tu voz de enfermedades recurrentes

Si utilizas bien tu voz no la forzarás y al no forzarla no se deshidratará tanto ni se resentirá.

Tener las cuerdas vocales bien hidratadas es esencial para mantenerlas en plena forma.

Y hay dos maneras de mantener tus cuerdas vocales hidratadas:

  • Beber litros y litros de agua
  • Beber agua de manera normal y evitar que se deshidraten por culpa del mal uso

Obviamente siempre es mejor la segunda opción, porque la primera no te garantiza que toda esa agua extra que bebes vaya a las cuerdas vocales.

Para comunicar mejor

Al ejercitar tu voz para hablar no vas a moverte sólo en notas graves como muchas personas piensan.

Vas a tener que trabajar las zonas de paso también, como si estuvieras trabajando tu voz para cantar.

Porque necesitas poder utilizar otros tonos de tu voz, tonos que son agudos, sin forzar la voz.

Eso te llevará a tener mucha más flexibilidad en tu voz, lo que se traduce en más recursos para utilizarla y en una mejor comunicación.

Y no sólo eso, también conseguirás un sonido más agradable de escuchar, lo que es esencial para que te presten atención.

Si en tu profesión te vales de tu voz para conectar con tus clientes, ¿no te parece de lo más importante cuidar este punto?

Me viene un recuerdo de una clase de historia en el instituto, hace ya demasiados años.

Me parecía muy aburrida, así que llegué a dormirme sin poder hacer nada al respecto.

Con esas clases yo no conseguía aprobar la materia porque no retenía ni una palabra, ni un concepto.

Hasta que a mi madre se le ocurrió una idea fantástica.

Como a mí me encantaban los cuentos que ella me contaba, decidió leerme ella la historia a su manera y me lo contaba con mucha energía, cambiando de tono y poniendo voces.

¡Estudiar historia, a partir de entonces, empezó a ser incluso divertido!

Para conseguir atraer la atención de los demás, debes educar tu voz para hablar utilizando tonos graves y agudos, no quedándote siempre en el mismo tono de voz.

¿Por donde debes empezar a educar tu voz para hablar?

#1: Eliminar los “extras”

Dejar de utilizar músculos que no necesitas usar supondrá un antes y un después a la hora de sentir los cambios.

Si después de hablar un rato notas molestias en el cuello, en la mandíbula o incluso en la lengua, significa que tienes tensiones contra las que debes luchar.

Una parte muy importante de ejercitar la voz para hablar, es trabajar en estas tensiones.

Para las tensiones en el cuello, un ejercicio que te puede ayudar mucho es sujetar con tus dedos los músculos de tu boca (las comisuras de los labios) y dejar vibrar tus labios uno contra otro mientras intentas pronunciar “BU” con voz de bostezo.

Es el llamado lip bubble.

Para las tensiones en la mandíbula, puedes practicar dejarla relajada y moverla simplemente con la mano o bien mantenerla abierta y sujetarla con las manos para que no se cierre, mientras haces otros ejercicios de vocalización.

La lengua también es importante dejarla relajada.

Es muy difícil conseguirlo, pero puedes dejarla reposando sobre tu labio inferior mientras vocalizas y si ves que se te va para atrás, aprisiónala con los dientes o con los dedos para que no pueda hacerlo.

Recuerda que tienes que hacer notas graves y agudas con estos ejercicios para ganar flexibilidad.

Para ejercitar la voz para hablar puedes leer en voz alta mientras pones en práctica los ejercicios indicados, ya que leer es lo más parecido que existe al habla.

#2: Ni mucho ni poco aire

Si lo que te pasa es que se te acaba el aire antes de acabar las frases, tienes poca voz, te cansas muchísimo al hablar y sufres afonías frecuentes, lo que necesitas es que tu voz suene mucho menos airosa de lo que suena y para ello tienes que conseguir mantener tus cuerdas vocales juntas.

Si por el contrario, notas que tu voz se irrita con facilidad, suenas demasiado fuerte y enfermas frecuentemente de la garganta, necesitas aprender a mantener un nivel de aducción más equilibrado.

Un ejercicio que te puede venir muy bien para ambos casos es pronunciar una “M” de una manera concreta, con la aducción correcta.

Mientras la pronuncias, pon tu dedo índice debajo de tu nariz.

Si notas que sale aire caliente es que lo estás haciendo de manera incorrecta.

No deberías notar que salga aire.

Si no sabes cómo hacerlo, puedes pensar en imitar el maullido de un gato por ejemplo.

No busques mucho volumen, hazlo al mínimo que puedas sin que suene airoso y sobre todo, sin hacer fuerza.

Para que tu voz sea más resistente, los músculos que controlan tus cuerdas vocales tienen que estar activos para que éstas sean capaces de juntarse y separarse correctamente.

#3: Cumplir las normas

Sólo con ejercitar la voz para hablar no es suficiente. Debes protegerte de las malas influencias y seguir las normas.

Evitar el estrés

Ya sé que todo el mundo te lo dice, pero no hay nada peor que el estrés.

Imagina que eres una telefonista en un día de trabajo de esos tan estresantes.

El teléfono sonando sin parar, varias llamadas en cola…

Además no para de entrar gente por la puerta pidiendo ver a una persona u otra…

Una de las visitas pide ver a tu jefe, pero cuando se lo dices, no quiere recibirle.

Te inventas algo, la visita no te cree y te empieza a gritar.

Mientras tanto, no para de sonar el teléfono.

Creo que en una situación como ésta es bastante normal sentir un poco de estrés, ¿no crees?

El estrés es algo muy malo, pero no sólo para nuestra mente, sino también para nuestro cuerpo.

Los hombros se tensan, la espalda sufre y ¿qué pasa con nuestro aparato fonador?

Cuando sentimos estrés la laringe se tensa y tiende a subir, produciendo un sonido mucho más estridente.

Nuestra voz se vuelve más aguda y encima solemos incrementar el volumen cuando hablamos, por lo que estamos forzando nuestra voz.

Para ayudar a que salgan las palabras, utilizamos la musculatura externa de nuestro cuello para ayudar a que las cuerdas vocales se junten, con lo que estamos generando más tensiones todavía.

Hay gente que piensa que ejercitar la voz para hablar consiste nada más que en hacer ejercicios de relajación.

Y no te digo que no sean útiles, pero… ¿de qué te sirven en un momento de estrés como el que te he descrito?

Es en ese preciso momento, en el que estás viviendo esa crisis, en el que debes seguir dos pasos muy sencillos:

  • Tómate un momento para hacer una respiración profunda, si puede ser con sonido, para que así tu laringe vuelva a su posición natural. Deja que tus pulmones se llenen completamente de aire, haciendo que tu barriga se hinche.
  • Intenta que tu voz suene mucho más grave poniendo una voz como si estuvieras bostezando.

La clave está en reconocer en el momento qué es lo que te está perjudicando y actuar en consecuencia.

Cuidar tu voz

Hace un momento te hablaba sobre la deshidratación que sufren tus cuerdas vocales si fuerzas tu voz y de que unas cuerdas vocales deshidratadas sufren mucho más y son mucho más propensas a debilitarse y a sufrir enfermedades recurrentes que unas que estén hidratadas.

Las cuerdas vocales son muy fáciles de deshidratar, ya que cuando hablas, continuamente está pasando aire a través de ellas y el aire seca.

Beber agua suficiente para mantenerlas hidratadas es esencial.

Y también lo es evitar factores deshidratantes como el humo y el alcohol. Si es un consumo esporádico las cuerdas vocales pueden soportarlo, pero los abusos en ese campo sólo consiguen deteriorar nuestra voz cada vez más.

Para tener tu voz en plena forma, abstente de fumar y beber alcohol y ten siempre a mano una botella de agua para mantenerte la hidratación de tu cuerpo.

¿Quieres saber más sobre el cuidado de la voz? Haz clic aquí.

Como ves, tienes motivos de peso para empezar a entrenar tu voz también para hablar. ¡Comparte si te ha gustado!

  • Yamileth q dice:

    Súper buenisimo. Me encanto todo lo relacionado con el buen uso de la voz. Sigan colocando mas información tan valiosa como esa. Seria agradable si colocan algún video

  • josue dice:

    Muy buen material.

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