7 malos usos que se le pueden dar a la voz

7 malos usos que se le pueden dar a la voz

Aunque te parezca imposible, puedes estar usando mal tu voz sin darte ni cuenta.

Es súper importante reconocer los síntomas para prevenir daños vocales o simplemente para evitar la fatiga vocal.

Así que el Sensei me ha «sugerido» que esta semana te hable sobre los malos usos que le puedes estar dando a tu voz.

¿Qué vas a aprender en este episodio?

  • 4 posibles combinaciones entre tu voz hablada y tu voz cantada que te guiarán
  • Los 7 malos usos que le puedes estar dando a tu voz

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Transcripción del episodio

Para los cantantes hay un peligro muy difícil de ver.

El hecho de que nuestro instrumento sea orgánico.

No es como una guitarra o un violín, que pueden hacerse con un tipo de madera u otra.

Ni tampoco como una batería, que si eres mañoso te puedes montar incluso con unas cazuelas.

No, la voz humana es algo diferente.

Todos contamos con el mismo material: carne.

Esto puede generar un peligro que acecha a muchos cantantes.

El de pensar que sólo hay una manera de utilizar la voz.

Y que sabemos hacerlo de manera innata o no.

Pero es muy difícil encontrar a alguien que sepa cantar bien durante toda su vida y que nunca se desvíe del camino.

Cualquier circunstancia puede hacer que tu manera de cantar cambie de la noche a la mañana.

Desde un daño vocal producido por una enfermedad que escape de tu control hasta un cambio de vida que te lleve a sufrir estrés, un malestar emocional…

Se canta con el cuerpo y con el alma y por eso, todo lo que le pase a tu cuerpo y a tu alma afecta a tu voz.

Puedes encontrar cantantes que lo hagan bien durante toda su vida, aunque es muy difícil que esto ocurra y que no haya nada que mejorar en sus voces.

Y lo que es peor, puedes encontrar cantantes que crean que no hay nada que mejorar.

Esto sólo conduce a un destino: el estancamiento.

Es así en cualquier disciplina y el canto no es diferente.

Así que hoy voy a hablarte de 7 malos usos que le puedes dar a tu voz a lo largo de tu vida.

Para que seas consciente de que hasta la tontería más pequeña puede hacer que no estés usando tu voz todo lo bien que podrías.

Pero antes vamos a ver cómo distinguir si estás usando correctamente tu voz o no.

Y un buen indicador es buscar las diferencias entre tu voz hablada y tu voz cantada.

Generalmente no debería haber muchas diferencias.

Hay 4 categorías de relación voz hablada/ voz cantada

#1: Que uses tu voz hablada bien y tu voz cantada mal

Esta suele ser la más habitual.

En este caso notarás que cuando cantas te cansas más o que te duele o sientes molestias, o que algo no va bien.

Si cantas mucho, incluso puedes llegar a sufrir daños vocales.

Yendo a clases de canto esto suele solucionarse.

#2: Que uses tu voz hablada mal y tu voz cantada bien

Esto es muy raro de ver, pero es posible que hayas aprendido a utilizar bien tu voz para cantar, pero que no apliques lo mismo al habla.

Se da este caso en personas que han entrenado su voz para cantar aunque no tenían una buena voz.

En este caso tal vez notes como te cuesta decir algunas palabras o bien tendrás tartamudez o te bloquearás al hablar.

La solución parece un poco rara, pero se trata de usar una voz hablada más cantarina al principio, para que tu cerebro acepte ésta como la manera correcta de utilizar tu voz.

#3: Que uses tanto tu voz hablada como tu voz cantada mal

También se suele ver bastante.

Suele tratarse de personas que fuerzan bastante su voz al hablar y al cantar aún más.

Se encontrarán con problemas vocales aunque no canten mucho.

Deberán ir a clases de canto y aplicar lo que aprendan tanto a su voz hablada como a su voz cantada.

#4: Que uses tanto tu voz hablada como tu voz cantada bien

Este es el ideal y aquí no habría problemas, aunque hay un pero.

Tienes que estar siempre alerta porque cualquier cosa tanto física como emocional puede hacer que esto cambie de un día para otro y sin darte ni cuenta empiezas a utilizar mal tu voz.

¿Cómo saber si estás en una u otra categoría?

Primero por las pistas que te he ido dando en cada una de las categorías y segundo:

“¡Ostras! ¡No pareces tú! ¿Seguro que eres tú quien canta?”

Si escuchas mucho una frase parecida a esta, significa que algo cambia entre tu voz cantada y tu voz hablada.

Obsérvate para saber cuál es la correcta.

Y ahora sí:

7 malos usos que le puedes estar dando a  tu voz

Tampoco te quiero alarmar.

En todo esto hay diferentes grados de mal uso, pero es importante que estés alerta para asegurarte de que la cosa no va contigo.

#1: Utilizar demasiado volumen

Aunque siempre asociemos utilizar demasiado volumen con gritar, no tenemos que llegar a esos extremos para que el volumen se convierta en un problema.

Utilizar mucho volumen al hablar puede llevarte fuera del equilibrio vocal.

Lo más normal es que para cantar hagas lo mismo y que cuanto más agudo cantes, más volumen utilices.

Esto te llevará a forzar tu voz.

Y forzar tu voz es claramente un mal uso.

Por suerte, el volumen es algo que está bajo tu control, así que empieza a luchar contra ese volumen excesivo.

Si tienes que empezar por casi susurrar, que así sea, hasta encontrar un volumen cómodo.

#2: Tener poco volumen o una voz airosa

Una voz airosa suele ir acompañada de poco volumen, porque si falta compresión vocal (o sea que tus cuerdas vocales no se juntan lo suficiente), lo que se oye es más aire que sonido.

Lo que suele pasar en estos casos es que cuando intentas elevar el tono para que se te escuche, fuerzas tu voz.

Este problema lo puedes solucionar siguiendo las directrices del episodio número 66 de El Sensei del Cantante.

#3: No vocalizar lo suficiente o tener tensión en la mandíbula

En este caso, lo que pasa es que estás utilizando otros músculos que no debes al generar el sonido.

Esto hará que no uses los que debes o que los uses menos, por lo que tu voz no va a salir libremente y te vas a cansar un montón.

Intenta dejar caer la mandíbula y utilizar para tus ejercicios sílabas que no la involucren, como NUH por ejemplo. Fíjate en que puedes decir esta sílaba con la boca abierta.

Por otro lado, está el tema de los labios.

Si te cuesta poner los labios en forma de “u”, como si fueras a dar un beso, es síntoma de que tienes tensiones en los labios también.

Es una de las cosas que te puede llevar a abrir demasiado las vocales y pronunciar las “Ues” como si fueran “Aes”.

Cuidado con esto, porque generará otras tensiones que vendrán asociadas a esta, como por ejemplo, el siguiente punto.

#4: Ajustar el tono con la laringe

Este punto es un poco técnico, así que voy a simplificarlo.

Para empezar, te comento que la laringe la puedes monitorizar tocando tu nuez en tu cuello.

Fíjate en que si intentas hablar mientras bostezas tu laringe baja y parece que tu voz salga más grave.

Pero en realidad puedes utilizar esa misma posición del bostezo tanto para una nota grave como para una aguda.

El problema viene si cuando quieres hacer una nota grave utilizas la posición del bostezo y cuando quieres hacer una nota aguda tu laringe sube.

No es que tengas que estar súper pendiente de ella, pero aunque sí es cierto que se mueve, no tiene que hacerlo nunca porque vayas a cantar una nota más grave o más aguda.

La solución aquí es trabajar con ejercicios específicos que la hagan bajar cuando subes el tono y subir cuando bajas el tono.

#5: Hacer fuerza mientras cantas

Todo lo que sea no estar relajado mientras cantas es fatal para la voz.

Así que hacer fuerza mientras cantas es un error fatal.

Hace que se bloquee y se tense la laringe.

Piensa en cuando tienes que levantar algo muy pesado.

¿No notas cómo algo se bloquea en tu cuello?

Si lo que buscas es que tus cuerdas vocales se junten esa es una buena manera de sentirlo, aunque a un nivel demasiado brusco.

Yo no te lo recomiendo.

#6: Manipular tu voz

Y a lo que me refiero concretamente es a poner una voz diferente a la tuya conscientemente.

Y con conscientemente no me refiero a que te boicotees a ti mismo adrede.

Como es lógico lo haces porque piensas que esa es la manera correcta, así que aquí estoy yo para decirte que no lo es.

  • Poner una voz más gruesa porque piensas que así tu voz estará más protegida o suena mejor.
  • Ponerla más ligera porque piensas que así no estás forzando o que esa es la voz que tienes que usar para cantar, diferente a tu voz hablada.
  • Intentar imitar el timbre de un cantante que te gusta porque piensas que así estará bien lo que hagas.
  • Poner la voz nasal porque piensas que te hará menos daño o que así tienes un estilo propio.
  • Y finalmente, intentar conscientemente llevar la voz aquí o allá porque has oído o leído que es lo que hay que hacer.

#7: Ajustar mal el tono de una canción

Hay veces que piensas que si bajas el tono de la canción vas a llegar a las notas agudas y así será.

Pero debes tener en cuenta que también hay notas graves y que si no llegas cómodamente a ellas también estás dando un mal uso a tu voz.

Así que cuando pienses en qué tono quieres cantar esa canción, antes tienes que escucharla bien y localizar cuál es la nota más aguda y cuál la más grave y asegurarte de que puedes cantar ambas.

Si no puedes, siempre puedes pensar en hacer un cambio a la melodía de voz que encaje con la música y te permita cantar en un rango cómodo para ti.

Imagen: Algunos derechos reservados por chris glein

  • AngelRiff dice:

    Simepre me impresionan, muchas gracias!!!

  • roberto dice:

    muy bueno estoy aprendiendo bastante a mis 65 año siempre quize cantar pero nunca me habia dedicado a aprender ahora que estoy jubilado tengo mas tiempo y lo estoy haciendo gracias

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